Game Called Life

It’s so hard to turn your life over, step out of your comfort zone. It’s so hard to choose one direction when your future is unknown. Is this some kind of a joke, will someone wake me up soon and tell me this was just a game we played, called life?

Are we, are we all really slaves by the hands of ourselves? Did I really make all of those mistakes? Am I really getting older? Then why do I feel so lost? And at the end of the road, is there someone waiting? Do I get a medal for surviving this long?

Partiendo el año!!!! (con el pie izquierdo)

-Tantas hueás que me pasan. -dije. Ríase de ellas, me dijo mi mamá. Claro, como son mis desgracias y no las de ella y las de nadie. Puta que es verdad eso que dicen que nadie siente el dolor ajeno y que nadie siente lo de otra piel. El dolor ajeno es como una hueá lejana de la que siempre nos han dicho que no hay que burlarse y yo creo que esa es la burla más grande y maricona que me han dicho alguna vez, fuera de promesas falsas. Es verdad parece que mientras más hueón uno es, más hueás nos pasan. Decepcionada de todo cuanto tengo, por la ineficiencia de algunas cosas, de la insuficiencia de algunos otros. Sola remando parece que para el lado contrario y creo que es lo único que he sabido hacer todo este tiempo, como el reloj a cuerda que da vueltas y vueltas hasta que se termine. La gracia del reloj es que puedes volver a darle cuerda. En el caso de los seres humanos es prácticamente una bomba de tiempo a punto de denotar en cualquier instante. Estamos cagados. No hay paciencia, no hay nada.

Pava yo que no puedo ser sabia ni mirar las cosas con altura de mira. Tonta yo que no tengo la serenidad para dominar el “torbellino” que hoy pasa por mi. Estúpida yo porque no tengo la madurez de valorarme. Frustrada todo el rato y mirándome los pies. Tengo una mezcla de sensaciones malas y lo mejor que saboreo por el momento es la cerveza.

Chata de contar con un apoyo muy escaso y por el cual tengo que suplicar a cuesta de llantos, de estar choreada, de poner distancia y más distancia. Todos los malditos años nuevos        me digo a mi misma: “misma este año será mejor” y Misma sólo se burla de mi con un cartel cada año más grade que dice: Caiste! jajaja.  Estoy decepcionada de mi más que de cualquier otra cosa, por no poder ser suficiente y resolver mis problemas y por tener un enredo  de hueás que son mentira a cuesta, en mi espalda. Parece que cuando pensé que estaba hecha para perder era verdad.

Salud.

De mis tragedias, lamentos y mi persona.

¿Qué es una tragedia? (sin ánimos de imitar a Calderón de la Barca)… ¿Qué es aquello que definimos como tragedia? Para mí, una tragedia no es necesariamente la pérdida de algún ser querido, un accidente espectacularmente inesperado y con un mal augurio y tampoco que alguien deje de quererme or whatsoever. Para mí, una tragedia es tener la mente cerrada, ser egoísta, ser ambiciosa. También lo son cosas más sencillas: que me asalten, que se me caiga el celular al W.C., que se me corten los audífonos, perder el ticket de un concierto, botar la giftcard que me regalaron cuando salí de la U… que se me quiebre un taco mientras trato de equilibrarme y verme bien. También hay tragedias en tercer grado y son las que nos ocurren por causa de alguien más: ser errática en decisiones a prueba de estúpidos… o en su defecto; ser víctima de las decisiones erráticas de alguien estúpido y estas, comprenden una enumeración interminable de consecuencias de las cuales puedo dar fe que muchas de ellas me han sucedido y de aquí provienen mis lamentos.

Simple, sencillo y lógico. Ensayo y error. Causa y efecto. No tuve que pasar por la universidad y tener ramos de psicología para saber que hay tres tipos de ciclos que generan lamentaciones que provienen de tragedias: los dos que ya nombré y “causa-consecuencia”. Teniendo en cuenta la forma en la que pienso y sin ánimos de sonar vengativa (tampoco me estoy poniendo el parche antes de la herida), pero yo aprendo de ésta forma. No busco que la gente tenga una consecuencia positiva o negativa después de haber efectuado algún acto positivo o negativo. Pero siempre debe haber un aprendizaje y tener muy pero muy pero muy claro que: uno siempre pierde algo en el intento. Así funciona con todo y también aplica para todo. Mis lamentos son variados, ya sea por las personas o por la decisiones de “estos” pero ahí los tengo, como coraza, como perra cuidando sus cachorros. Ahí están, durmiendo, creciendo, aprendiendo, madurando. Y ahí también los quiero dejar porque no me interesa sacarlos a relucir, pero no niego que los veo reflejados en acciones y reacciones que son involuntarias y eso es lo que considero un lamento. Algo similar al arrepentimiento, pero el arrepentimiento se genera por terceros, el lamento proviene de uno mismo… de eso que está, calladito, guardadito, que no contamos, que evitamos pensar.

Y así… de mis tragedias y no-tragedias, lamentos y arrepentimientos, llego a lo que defino “mi persona” Una tipa rara para algunos, loca, con bitch face… buena onda, mala onda, seria, entrete… buena persona o mala persona… y quién sabe qué más. En el fondo, lo único que no quiero es pagar con la misma moneda. Me he esforzado por hacer de mi corazón un buen lugar y quiero que siga siendo así para la gente que hoy comparte conmigo, por los que dejarán de hacerlo, para los nuevos que vienen llegando… y no quiero que ni mis tragedias, ni mis lamentos tengan poder sobre lo que decido. Quiero decisiones sin remordimientos. Quiero la paz que necesito para dejar ir lo que tengo que dejar ir y resolver lo que debo arreglar. Soltar el peso. Soltar.

Aüf!

No llora

Cuando la nena quiera caminar, se eche a andar
Y se caiga al tropezar
Se tiene que levantar porque así mejora
La nena sigue avanzando, la nena no llora

Cuando en el jardín otro chiquilín le saque un juguete
La empuje, le tire del pelo y la apriete
Y ella no interprete esa actitud invasora
La nena se defiende, la nena no llora

Cuando se rían de ella por no actuar igual que otra gente
Por pensar diferente y ser abierta de mente
Y ellos desprecien lo que ella valora
La nena los ignora, la nena no llora

No sé si irán al viento estas palabras
Pero yo he escuchado al viento hablar

Cuando no tenga a nadie cerca
Y el dolor no la deje pensar
Y si no están mis ojos para buscar respuestas
No llora

Cuando se equivoque, cuando con sus limitaciones
Se choque, y la sofoquen
Ella asume los errores y se incorpora
La nena de eso aprende la nena no llora
Cuando por amor le duela el corazón
Y una tentación le nuble la razón
Y descubra que no existe una persona salvadora
La nena se hace fuerte, la nena no llora

Cuando se desmorone
Cuando la mejor amiga la traicione
y se decepcione
Y sienta que una parte de su alma se evapora
La nena sabrá si perdona, la nena no llora

No sé si irán al viento estas palabras
Pero yo he escuchado al viento hablar

Cuando no tenga a nadie cerca
Y el dolor no la deje pensar
Y si no están mis ojos para buscar respuestas
No llora

Cuando le propongan algo irregular
Cuando alguien con ella se quiera propasar
Ella no renuncia a los principios que atesora
La nena no se calla ni la nena llora
Cuando sienta que no tiene fuerza, que se muere
Que nada tiene sentido, y que nadie la quiere
La nena piensa en papá cantándole el no llora
La nena no se rinde, ni la nena llora

No sé si irán al viento estas palabras
Pero yo he escuchado al viento hablar

Cuando no tenga a nadie cerca
Y el dolor no la deje pensar
Y si no están mis ojos para buscar respuestas
No llora

Adoré la canción, así, tal cual…

Centro de extinción humana

No sé qué significado tienen las cosas que sueño. A veces coinciden con situaciones que acontecen mi vida personal o la de alguien más. Pero el sueño que tuve ésta madrugada, más bien pesadilla, no me dejó indiferente. Me dejó con una sensación  rara que evité todo el día llenándome de cosas por hacer y que ya se me acabaron o las terminé. Ahora tengo tiempo y aunque no quiero pensar en ello, simplemente no puedo.

…Estaba en mi casa, no recuerdo específicamente qué estaba haciendo pero recuerdo como estaba vestida: vestido negro y chaqueta a rayas. Estaba sentada, con un grupo de personas que si bien en el sueño conocía, en la vida real jamás he visto sus caras. Estaba ocupada, eso lo sé, lo sentía, estaba atareada, a prueba quizás.

Silencio inmutable. Se abren los cielos, desde algún lado, desde alguna parte, un sonido metálico, un alto parlante por el cual una voz comienza a enumerar un sin fin de nombres, entre ellos había gente que sí conocía y también otros que no pero cuyos nombres se me hacían familiar por alguna razón. Sin saber jamás desde dónde esa voz llamaba indiscriminadamente, me reuní con las personas que iban llegando al mismo punto en el intento de saber desde dónde provenía la misteriosa y poco emotiva voz que nos llamaba de esa forma. En algún momento comienzan a llegar cartas con el nombre de cada uno. Ante la sorpresa y la duda, la abro con ansiedad. A medida que iba leyendo, mi corazón palpitaba y palpitaba. La carta resultó ser un petitorio bastante complejo: Todos quienes habíamos sido llamados, estábamos obligados a dejar de vivir. Alguien, por alguna razón, estaba decidiendo terminar con nuestras vidas, como quien mata una hormiga. No podíamos seguir viviendo y en la carta se especificaba la dirección del lugar donde se realizaría el proceso de “elección de la forma de nuestras muertes”. También la carta aseguraba que no había mucho tiempo para llegar al recinto, pero que sí teníamos un rato corto para despedirnos y que no había que preocuparse de los funerales, porque también habían organizado eso con nuestras familias.

Estaba desconcertada pero resignada. Era un ordenanza que tenía un grado de honor de alguna u otra forma y la cuál tenía que cumplir. Sin pensar mucho, comencé a caminar en dirección al lugar que resultó ser un hospital viejo, feo, grande, antiguo, impersonal, frío. Una vez en el lugar, me puse en la fila y esperé como todo el resto. Mientras aguardaba mi turno con un miedo impávido y una sonrisa angustiosa, perenne. Finalmente, llego a las puertas cóncavas del hospital. Una suerte de pseudo enfermera me pregunta qué había decidido… -¿de qué? le pregunté apenas terminó de hablar. -¿cómo quieres morir, pues? La persona de adelante eligió que le cortaran la cabeza, pero es mucho trabajo y doloroso. Te recomiendo la inyección. -no sé, le respondí. -Te daré un rato para que lo pienses, pero yo insisto que es la mejor opción, es más lenta pero la mejor opción…

(Silencio) sentí los latidos del corazón como los pasos de un gigante acercándose a mi peligrosamente. Veía la gente moverse y yo ahí, detenida en alguna posición estratégica del universo, alineada con la luna, las estrellas y el sol. Sentí prontamente a alguien irrumpir en un llanto que me hizo tomar la decisión de forma apresurada por el simple miedo adiestrado a la desesperación del momento. La busqué entre la gente y le dije: La inyección.

Ella me tomó del brazo, me limpió, me pinchó. Me llevó a una sala toda llena de vidrios, me recostó en una camilla con una especie de bolsa plástica desde la cintura hacia abajo. Le pregunté si iba a estar mucho rato ahí y me dijo que no, que pensara  en cosas lindas… Y en eso estaba, pensando, con el corazón latiendo palpito a palpito más lento y más lento, las vías respiratorias se hacían más estrechas y tenía frío que me invadía desde los pies hacia arriba. Ahí estaba pensando cosas, cuando recordé que no había hablado con mi mamá respecto al funeral, que no quería lágrimas, ni flores, ni coronas. Pensaba que quería un lilium rosado pálido… Y vagando entre esos sentimientos demasiado vanales como acto final de vida humana, me comencé a sentir angustiada y triste porque no había tenido el tiempo suficiente de despedirme de todas las personas que quiero, ni de decirles a ellos cuánto las quiero. Lloraba de forma desconsolada, sentí que no era el momento para haber tomado decisiones poco acertadas, estaba tan arrepentida. Quería abrazar a quienes considero míos y estaba ahí, entre la vida y más cerca de la muerte. No había, no hubo tiempo. Los demás se enterarían cuando llegara el momento de usar el mejor atuendo negro… Me preguntaba que dirían, si lo entenderían, si sabrían que no fue decisión mía… Tenía mucho miedo y frío.

Cerré los ojos.

Desperté asustada, inmovilizada en mi cama, con el corazón escapándose por la boca. Con una especie de soledad  que no existía en mi casa un miércoles por la madrugada. Me revisé los brazos para corroborar si estúpidamente tenía alguna marca… Miré por la ventana y me sentí profundamente bendecida de tener un nuevo día a punto de comenzar. El cielo desfilaba en colores grisáceos que me emocioné de ver. Estaba en casa y lo disfruté. Fue una pesadilla que solo defino como terrorífica en un centro de extinción humana.

Sí, a veces también pienso.

Sí, a veces también pienso. También pienso que veo la gente y también pienso que un día las consideré importantes y las consideré también, grandes, buenas y nobles. También hoy te miré y pensé ¿a quién le has ganado? y también pensé que como todos, eres alguien más del montón. Con más suerte. Pero del montón. Con más cosas que magnifiquen tu presencia, pero del montón. Uno más como todo el resto. Uno más como cualquier otro. Con los mismos errores humanos y con los mismos errores del montón, con los mismos errores que reprochas en los demás que son del montón. Pensé también que no eres nadie y que no debiese darte importancia. Que en el fondo, también sepultaste mis buenos deseos y mis buenas ganas. También siento que eres alguien más del montón y que siempre lo has sido y siempre lo serás. Sí, a veces también pienso que tienes más suerte y que quizás conoces más del mundo, pero ni los años ni nada te hace diferente del montón. Te equivocas de la misma forma y también pienso que yo también soy una más del montón. Vulnerada como todo el resto y con nada excepcional más que este pensamiento del montón. De la clase media, de la gente que no tiene tanta cultura, que es ignorante y que además es tonta, como también creo que puedes ser tú pero con un disfraz que te hace ver mejor. Pero del montón. Siempre del montón… Sí, a veces también pienso y creo que me identifico con el montón. Uno más, otro ser gris de doble personalidad. Del montón. Como Yo. Pero también siento que me deja una sensación grata saber que soy del montón pero que nací para eso porque no hubo expectativas para mí, pero también pienso que se debe sentir raro estar en tus zapatos y saber que eres alguien más del montón con todo para ganar… pero sigues errando igual que uno más del montón, con los mismos errores y falta de la verdad. Yo estaba hecha para perder. Tu, alguien más del montón.

Ahora

Me cuestiono reiteradamente que hace la diferencia del “ahora”… Qué hace la diferencia con el antes…? y creo que me gusta creer y darme cuenta que las cosas no son triviales y que no carecen de sentido pero tengo la sensación de que esa “falsa postura para hacerme sentir bien” se está terminando. Está llegando al fin y aunque quiero evitarlo, tengo este otro lado… El lado B de mi cerebro diciéndome que soy una tonta, una pava… que cuándo voy a aprender, que las cosas son así, sin sentido y que tratar en el fondo es solo para complacerme a mi misma y sentir que estoy marcando la diferencia, aunque lo dudo porque no soy una persona tan egoísta como para pensar así… O quizás sí soy egoísta y en el fondo sólo he estado tratado de ponerme el puto parche antes de la puta herida. Tener un plan b, c, d, e, f, etc., por si alguno llegara a fallar porque nunca estoy segura de nada, porque aunque quiero nunca me puedo dejar caer finalmente… y cuando menos pienso en dejarme caer, me doy cuenta que estoy rondando el -10. Me siento ciega. Como un feto, en el utero, escuchando, sintiendo todo pero sin poder hacer nada más que estar… Así que empezaré por desglosar un poco la maraña de wevadas que tengo por decir y que por ser cordial, por tener la weá del respeto tan arraigada a mi, por ser tan consiente de las nevadas de los demás más allá de las mías… por ser, Tonta en pocas palabras, he ido amontonando ahí… como un tumulto de cachureos, un montón de años sin nada ganado, de cosas que pensé o he pensado podían o pudieron ser geniales y que resultaron no ser más que un amargo recuerdo. Quiero contar todas esas cosas que hacen que sienta como si tuviera polillas en el estómago en vez de mariposas… que hacen que me sienta insuficiente para cualquier cosa/persona… Trato y quizás puro predico y finalmente no hago nada más que causar conflictos en otras personas que quizás ni se merecen haberme conocido o, si fuera menos egoísta, personas que jamás deberían haberse cruzado en mi camino. Tonta yo. Es lo único que me he repetido desde el 2009 en adelante. soy una tonta he tomado sólo decisiones erróneas en mi vida y no me importa si alguien lee esto y piensa que es pura mierda conducida por algún sentimiento maligno. No hay sentimientos malignos. Existe una estupidez de nobleza demasiado grande que me nubla y que me hace perdonar todo… que me hace aguantar todo… que me hace estar dentro mío más tiempo del que quisiera. Cerrar los ojos una vez y otra vez y luego una vez más, respirar y tener el mismo rostro… Levantarme al otro día y ponerme una sonrisa. Decir que sí a todo cuando en realidad quiero decir que No. Decir que acepto lo que tengo pero sentir que merezco más porque siempre he estado trabajando en pos de los demás… de todo aquel ser que ineptamente se acerca a mí. He puesto más de mí en ellos que en mí. He creído más en los demás que en mí. Espero más de los demás que de mí. Y siempre estoy funcionando en base a eso, a eso externo que he decidido tomar como “algo que me mueve” y que en el fondo no me mueve tanto. No me mueve tanto ser profe como lo pienso… y no me mueve tanto ser buena persona como he tratado. Le tengo miedo a algo super puntal, que obviamente no contaré acá por una razón obvia… Es MIO. Y aprendí, de dónde? NO SÉ… Aprendi que lo que se quiere se cuida y no se daña… y en parte he tratado de hacer esa mierda. de cuidar, de sentir como mío, de ser paciente, de escuchar y si esto fuera un empresa… estaría en banca rota. Pero con lo leona que soy me sentiría contenta de dar la oportunidad… Quizás me creo una weá parecida a Dios pero menos atractivo, menos omnipotente pero más omnipresente… Que hace por la cresta la diferencia del “ahora”? alguien explíqueme qué es eso, cómo funciona, cuáles son los resultados… He pasado horas haciendo mi corazón un mejor lugar para habitar… pero finalmente siempre me doy cuenta que mi lugar no está acá.. que ya hice, de alguna forma lo que tenía que hacer y que el motivo/razón de mi presencia aquí no es otro más que acopañar—- como una “puta” dama de compañía, tomándole la mano a cuantos se me crucen en el camino. Una suerte de buen samaritana…. Una samaritana weona. Que no tiene ninguna garantía y que no sabe por qué mierda aún sigo acá… Alguien deme la razón. Alguien dígame qué hago acá, porque yo ya me olvidé…. y por “ahora” no creo que vuelva a recordar…